Salud humana

Probioticos y salud

 Salud humana

La microbiota que forma parte de las mucosas constituye la primera barrera de defensa ante las agresiones externas. Su importancia en el mantenimiento del estado de salud es tan importante que actualmente es considerada como un auténtico órgano vital. La alteración de esta microbiota origina desequilibrios microbianos (infecciones), inmunológicos (inflamaciones, alergias, procesos autoinmunes…) y/o metabólicos (síndrome metabólico…), que normalmente son tratados con medicamentos (antibióticos, corticoides…) que, a su vez, pueden agudizar este desequilibrio.

PROBISEARCH ha profundizado en el estudio de esta microbiota, proponiendo una nueva vía de control mediante la potenciación de los mecanismos de competencia y/o tolerancia a través del empleo de probióticos. Los resultados obtenidos en ensayos clínicos controlados, demuestran la eficacia de este nuevo enfoque, resultando incluso más eficaces que los propios antibióticos y con menos efectos secundarios. El periodo perinatal constituye un elemento clave para controlar el idóneo desarrollo sanitario, tanto para la madre como para el hijo.

  • Probióticos para el binomio madre-hijo

    Las mujeres embarazadas y lactantes constituyen una población en la que la administración de probióticos podría resultar de particular interés dado que la modulación de sus microbiotas digestiva, mamaria y urogenital puede tener un impacto importante sobre la salud del binomio madre-hijo. En primer lugar, sería una buena estrategia para modular la microbiota digestiva materna. En los últimos años se ha observado que bacterias originarias del aparato digestivo de la madre aparecen en meconio, líquido amniótico y/o sangre de cordón umbilical de niños sanos en los que las membranas placentarias estaban intactas, independientemente de que nacieran por parto o por cesárea.

    En este sentido, la composición de la microbiota digestiva de la madre puede tener consecuencias sobre la salud del feto o del niño. Por ejemplo, la translocación de lactobacilos en mujeres embarazadas con una placenta completamente normal deriva en la presencia de estas bacterias en el líquido amniótico y en sangre del cordón umbilical. Este proceso tiene una clara influencia beneficiosa ya que se ha asociado a un mayor peso al nacer y a una menor tasa de prematuridad. Por otra parte, la composición microbiana del intestino materno también ejerce una influencia directa sobre las bacterias que aparecen en la leche materna. En consecuencia, la administración de probióticos a embarazadas y lactantes podría influir en el tipo de bacterias que ingieren los lactantes y, por lo tanto, en el desarrollo de su microbiota intestinal.

  • Probióticos y salud mamaria

    La glándula mamaria se coloniza con bacterias procedentes del intestino materno durante el último tercio del embarazo y la lactancia. Se trata de un proceso fisiológico ya que dichas bacterias juegan papeles importantes en el neonato, como la exclusión de bacterias potencialmente patógenas o la maduración de su sistema inmunitario. Sin embargo, existen algunos factores (factores genéticos, antibioterapia periparto…) que alteran la composición de la microbiota mamaria, tanto cualitativa- como cuantitativamente, y conducen a un estado de disbiosis. En otras palabras, se produce una mastitis. En este sentido, la leche materna es una fuente idónea de bacterias probióticas con las que diseñar nuevas estrategias para la prevención y/o tratamiento de mastitis, un problema frecuente en la lactancia pero francamente infravalorado. Los estudios llevados a cabo por el equipo científico de PROBISEARCH han sido objeto del reconocimiento internacional.

  • Probióticos y salud vaginal

    También se puede ejercer un efecto beneficioso sobre la salud de la madre y/o del niño mediante el empleo de probióticos dirigidos a modular la microbiota vaginal. La vagina constituye un ecosistema polimicrobiano y dinámico. En general, los lactobacilos son los microorganismos dominantes y modulan la presencia de otros microorganismos mediante la producción de ácido láctico, agua oxigenada y otros compuestos antimicrobianos, y/o mediante la competición por los nutrientes o por los lugares de unión a las células del epitelio vaginal. La pérdida de lactobacilos en la mucosa vaginal de mujeres embarazadas puede conducir a una vaginosis bacteriana y aumentar el riesgo de tener un niño prematuro.

    Diversos estudios han puesto de manifiesto que el uso de ciertas cepas de lactobacilos puede ser un medio eficaz de restaurar la microbiota normal de la vagina cuando existen infecciones del tracto genitourinario, tanto mediante aplicación vaginal como por vía oral.

    En resumen, los recientes avances en la comprensión de la microbiología, inmunología y bioquímica del ecosistema vaginal han incrementado el interés en el uso preventivo y/o terapéutico de probióticos en mujeres con candidiasis vulvovaginales, vaginosis bacterianas y/o infecciones del tracto urinario.

  • Probióticos y salud infantil

    El diseño de probióticos específicamente dirigidos a la población infantil ha despertado un gran interés en los sectores médico y alimentario ya que, por una parte, podrían facilitar la creación de una barrera segura y eficaz frente a microorganismos patógenos y, por otra, podrían jugar papeles inmunomoduladores. Recientemente, el Comité de Nutrición de la Sociedad Europea de Gastroenterología y Hepatología Pediátrica (ESPGHAN) ha reconocido que existen evidencias concluyentes sobre el efecto beneficioso que algunos probióticos ejercen sobre la salud infantil, particularmente con relación a la reducción de la duración y severidad de la diarrea aguda asociada a las gastroenteritis infecciosas agudas y a la antibioterapia. Como se ha comentado anteriormente, el uso de antibióticos puede alterar la composición normal de la microbiota intestinal en la madre y/o en el hijo, y conducir a una situación de disbiosis.

    En tales circunstancias, el empleo de probióticos puede convertirse en una alternativa eficaz para evitar o minimizar el efecto de los antibióticos sobre la microbiota infantil. En este sentido, dos meta-análisis que recogen estudios realizados en niños de entre 6 meses y 10 años tratados con antibióticos orales (cefalosporinas, amoxicilina, amoxicilina/ácido clavulánico) han mostrado la eficacia de diversas cepas probióticas para disminuir la incidencia de la diarrea, su duración y su severidad. Paralelamente, el empleo de probióticos podría ser, en un futuro próximo, una alternativa a los antibióticos en el tratamiento de algunas infecciones comunes en los niños, como las otitis medias.

    También se ha señalado que la colonización con una microbiota anormal en las primeras semanas de vida puede provocar transtornos de tipo alérgico a corto y medio plazo. De hecho, una microbiota intestinal “normal” parece fundamental para el desarrollo de un estado de tolerancia por parte del sistema inmunitario. Por este motivo, en los últimos años se ha explorado la posibilidad de emplear probióticos como una opción preventiva y/o terapéutica para procesos como la enfermedad atópica, el asma, la rinitis alérgica o la sensibilización frente a antígenos alimentarios. Los estudios realizados hasta la fecha son prometedores pero quedan por dilucidar aspectos clave que permitan la generalización de los probióticos para el tratamiento de este tipo de enfermedades.

  • Los probióticos de la leche humana

    La leche materna es el único alimento ingerido por muchos neonatos, un segmento de la población muy sensible a las enfermedades infecciosas.

    En consecuencia, el aislamiento de bacterias con propiedades beneficiosas para la salud de los niños a partir de leche humana resulta particularmente atractivo para los sectores biomédico y alimentario ya que, por su propia naturaleza, cumplen algunos de los requisitos generalmente recomendados para bacterias empleadas como probióticos humanos, tales como origen humano, ingestión infantil prolongada sin efectos adversos y adaptación tanto a mucosas como a substratos lácteos.

    Numerosos estudios han revelado que los lactobacilos aislados de leche materna poseen un potencial probiótico similar o superior al de otras cepas de lactobacilos de gran difusión comercial.